«Solo cuando colocó las manos
en el volante se dio cuenta de que las tenía ensangrentadas. Notaba las palmas
pegajosas sobre la funda de piel. Pero no hizo caso, metió marcha atrás y salió
derrapando del acceso del garaje. Oyó el chisporroteo de la grava impulsada por
los neumáticos»
Desde
que Patrik se ha reincorporado al trabajo, Érica se dedica de lleno a sus
gemelos, que nacieron prematuros. Apenas tiene tiempo para ir a visitar a Annie
Wester, una compañera de instituto que acaba de regresar a Fjällbacka después
de muchos años. Junto con su hijo Sam, Annie se ha instalado en el faro
abandonado de la isla de Gråskär, propiedad de su familia. A pesar de los
rumores que circulan por el pueblo sobre la leyenda de la «isla de los
espíritus», en la que los muertos vagan libremente, no parecen importarle las
voces extrañas que oye por la noche. Además, su antiguo novio Matte Sverin,
quien también ha pasado unos años en Estocolmo y acaba de empezar a trabajar en
el Ayuntamiento de Fjällbacka, aparece asesinado. Annie es la última persona
que lo ve con vida.
Estos
sucesos le depararán a Patrik y a su eficaz colaboradora Paula muchos
quebraderos de cabeza. Por su parte, Érica, que realiza su propia investigación
en paralelo, conseguirá atar algunos cabos sueltos que serán de gran ayuda para
la resolución del caso.

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